David and Luz Maria Ernst – Serving the Lord in Venezuela

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El Espíritu Santo como Guía y Protector

En Juan 16:5-15, Jesús les habla de la triple obra del Espíritu Santo. Él convencerá al mundo, a todos los hombres, de tres cosas: pecado, justicia y juicio. Además, a través de la Palabra escrita, el Espíritu guía, conduce y consuela a la Iglesia hasta el fin de los tiempos.

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Vivir como peregrinos

Como todo ser humano, nacimos en pecado y vivimos en la oscuridad del mundo. Pero Cristo, la luz del mundo, nos ha llamado de la oscuridad a la luz. El apóstol Pedro dice en nuestro epístola (1 Pedro 2:11-20) que debido a que los cristianos no son más que peregrinos en este mundo y esperan con ansias su verdadero hogar en lo alto, Nos ha dado un lugar como ciudadanos de su reino, y, como San Pedro dice en 1 Pedro 2:9-10, nos capacita para vivir como el pueblo de Dios y su sacerdocio real. Con nuestra mirada puesta en este futuro, podemos vivir el ahora con alegría y anticipación entre aquellos que ignoran las palabras de gracia y misericordia de Dios.

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El Pastor Perfecto

Cuando nuestro Señor dice “Yo soy el Buen Pastor”, la palabra griega significa el pastor excelente o pastor perfecto. Encontramos un retrato del pastor perfecto en nuestro salmo buen conocido, Salmo 23. En nuestro evangelio para hoy (Juan 10:11-16), nuestro Señor dice “Yo soy el buen pastor”. En Jesús se cumple el Salmo 23, también nuestra lectura del Antiguo Testamento, Ezequiel 34:11-16. Aunque Moisés, David y otros en el Antiguo Testamento eran buenos pastores del redil de Dios, ninguno de ellos podía identificarse como el Buen Pastor. Hay uno solo que ha dado su vida como sacrificio por las ovejas, Él que es su dueño.

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En lugar y por mandato de Señor

“Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; a quienes se los retuviereis, les son retenidos.” (Juan 20:22-23). En este momento, el Señor instituyó el ministerio público de la predicación y los sacramentos distinto del sacerdocio de todos los bautizados. El Oficio de las Llaves no fue entregado sólo a los pastores de la iglesia, pero, por mandato de Cristo, la iglesia llama pastores para que ejerzan el oficio públicamente en su nombre y en el nombre de Cristo.